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El arcoíris que pintan las series

El debate sobre el tono homófobo de ‘Friends’ está abierto. ¿Cómo ha cambiado el retrato del colectivo LGTBQ en la ficción televisiva?

En 2004, tras 10 temporadas, Friends se despidió en la cadena NBC dejando atrás una serie que marcó época y al grupo de amigos más mítico de la televisión. Han pasado 14 años desde entonces, pero las vidas de Rachel, Monica, Phoebe, Ross, Joey y Chandler siguen despertando interés y alimentando debates.

La televisión ha cambiado y también sus espectadores, pero Friends permanece como una de las comedias más populares —es una de las series más vistas en Netflix—, y no solo por la nostalgia. Muchos espectadores que no la vieron en su momento se están acercando a ella ahora. Y han descubierto un programa que, como con los productos culturales, es hijo de su tiempo, con todo lo que eso conlleva. En un vídeo titulado Homophobic Friends, la cineasta Tijana Mamula recopiló en 2011 muchos de los chistes y situaciones homófobas de la serie. Y no son pocos: el vídeo, disponible en YouTube, dura casi una hora. La exmujer lesbiana de Ross o el padre transgénero de Chandler dan lugar a recurrentes chistes poco apropiados. Sin embargo, la periodista Kelsey Miller defiende en su libro I’ll Be There For You. The One about Friends (Hanover Square Press) que esas bromas son fruto del momento social en el que se emitió la serie.

Miller destaca en su libro que en Friends se vio la primera boda entre dos mujeres en horario de máxima audiencia en Estados Unidos. Fue el 11 de enero de 1996, en el capítulo que recogía el enlace entre Carol, exmujer de Ross (y madre de su hijo), y Susan, un episodio que fue visto por casi 32 millones de espectadores en directo. La cadena NBC, temerosa de la reacción del público, contrató personal extra para atender la centralita en previsión de un aluvión de llamadas de protesta. Pero solo dos personas llamaron para quejarse.

La de Friends no fue la primera boda entre personas del mismo sexo en la televisión estadounidense. En 1991, la serie Roc, sobre una familia negra residente en Baltimore, mostró el enlace de un tío de la familia que acababa de salir del armario y que dejaba en evidencia la incomodidad del protagonista ante la situación. En diciembre de 1995, otra comedia, Roseanne, mostró la boda de un conocido de la protagonista con su pareja hombre en un capítulo con constantes bromas homófobas. En el caso de Friends, David Crane, uno de los creadores, aseguró: “No intento que los espectadores se sientan cómodos ni incómodos. Los homosexuales tienen vidas, como cualquiera. Y esas bodas son parte de ello”. Como dice Kelsey Miller, el episodio de la boda gay en Friends “se alza como un incómodo recordatorio de un tiempo, no hace tanto, en el que los chistes sobre gais eran mucho más aceptados en la pantalla que la propia gente gay, por no hablar del matrimonio homosexual”.

Mucho han cambiado las cosas desde entonces para los personajes LGTBQ (Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales y Queer —poco usual, en inglés—) en la pequeña pantalla, tanto en el número como en la forma en la que son mostrados. El último informe anual de GLAAD (siglas en inglés de la Alianza de Gais y Lesbianas contra la Difamación) correspondiente a la temporada 2018-2019 y publicado el 25 de octubre recoge que en EE UU el 8,8% de los personajes con presencia regular en series de prime time de los principales canales en abierto pertenecen al colectivo LGTBQ. Es el porcentaje más alto desde que GLAAD comenzó a hacer este informe hace 14 años. “Mientras se debaten políticas anti-LGTBQ, las historias y personajes televisivos son más importantes que nunca para el entendimiento y la aceptación”, dice la presidenta de GLAAD, Sarah Kate Ellis. El informe resalta que en 2018 se ha hecho historia con la emisión de la serie con el mayor número de personajes transgénero (Pose, creada por Ryan Murphy). Además, destaca la incorporación a la ficción Supergirl del personaje de Dreamer, interpretado por Nicole Maines, que en esta temporada está narrando su camino para convertirse en la primera superheroína transgénero.

El recorrido hasta aquí está marcado por hitos memorables. Uno de los más recordados es la salida del armario de la protagonista de Ellen, interpretada por Ellen DeGeneres. El 30 de abril de 1997 se emitió el episodio en el que Ellen Morgan (el personaje de ficción) aceptaba su condición sexual y la hacía pública ante 44 millones de espectadores. La emisión había levantado gran expectación tras la salida del armario, dos semanas antes en la portada de Time, de la propia DeGeneres. El capítulo ganó el Emmy al mejor guión de comedia. Un año después, en 1998, arrancó Will & Grace, comedia sobre un abogado homosexual y su mejor amiga, heterosexual. La producción de NBC se mantuvo ocho temporadas y regresó en 2017 (ahora se emite su décima temporada). Su relevancia ha sido tal que el exvicepresidente de EE UU Joe Biden dijo en 2012, al apoyar el matrimonio gay: “Will & Grace hizo más por educar al público estadounidense que casi cualquier otra cosa”.

En las series españolas, la situación de los personajes LGTBQ ha cambiado también mucho en poco tiempo. Como explica Beatriz González de Garay, profesora de Comunicación Audiovisual en la Universidad de Salamanca y miembro del Observatorio de los Contenidos Audiovisuales, “la homosexualidad en la ficción pasó de estar oculta a estar arrinconada en los márgenes, antes de saltar al primer plano; ahí la sociedad tuvo que confrontarla y por último, hoy, aceptar que está dentro de ella”. González de Garay destaca que en los años noventa empieza en la televisión española “el discurso de la tolerancia” en las series, con personajes de clase media alta, jóvenes, atractivos, como los que interpretaron José Conde en Médico de familia o Alejo Sauras en Al salir de clase. Con el cambio de siglo y la legalización en 2005 del matrimonio homosexual en España, el peso argumental de los personajes gais ya no recae en su orientación sexual, sino que es una característica más. Serían los casos de Mauri (Luis Merlo) y Fernando (Adriá Collado) en Aquí no hay quien viva, o de Maca (Patricia Vico) y Esther (Fátima Baeza) en Hospital Central. A partir de 2010, González de Garay destaca la búsqueda de una “diferenciación con respecto al modelo integrador heteronormativo y hegemónico”, con personajes con rasgos positivos y negativos, diferentes etnias, edades más avanzadas…, como en Vis a vis o Élite.

Para esta profesora especializada en estudios de género y diversidad sexual en la ficción televisiva, España ha ido a la zaga con respecto a EE UU en la representación de la realidad ­LGTBQ, “pero ha recorrido mucho camino en relativamente poco tiempo”. En los dos países la industria televisiva ha evolucionado de forma similar: “Los primeros ejemplos estaban fuertemente estereotipados y los personajes tenían intervenciones episódicas o secundarias, y después se fue transitando hacia imágenes más positivas, mayor diversidad y peso narrativo”. Según un estudio de González de Garay y Juan Carlos Alfeo, solo el 2% de los personajes de las series españolas emitidas en abierto en horario de máxima audiencia son homosexuales y solo hay un personaje transexual (Alba Recio en La que se avecina).

Aunque desde aquella boda de Friends se ha recorrido mucho en la representación del colectivo LGTBQ, todavía quedan capítulos por escribir.

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