in

Ábalos minimiza las discrepancias por la elaboración de listas y recuerda que en los próximos meses se la juega todo el PSOE

El secretario de organización socialista pone en cuestión la fortaleza de Susana Díaz en Andalucía

La dirección del PSOE tendrá que tirar de galones para imponer, el próximo domingo, su criterio y corregir la decisión de los militantes sobre las listas electorales al Congreso y el Senado en una decena de provincias. Una cifra moderada. El secretario de Organización del partido, José Luis Ábalos, defendió que la marcha del proceso está siendo «positiva» después de años de rencillas internas. El clima ha cambiado. «No ha habido como en otras ocasiones traslado hacia afuera del conflicto», se vanaglorió.

Ábalos achacó la relativa paz interna a un hecho clave: «Todos somos responsables y conscientes de que el 28 de abril tenemos elecciones pero el 26 de mayo también» dijo en alusión a las generales del mes próximo y las autonómicas y municipales del siguiente. A esa necesidad de remar en la misma dirección se une el hecho de que las encuestas sonríen a la formación hasta el punto de atribuirle, en algunos casos, hasta 55 escaños más que en 2016, así que no hay tanta necesidad de dar codazos. Pero aun así, no todo el monte es orégano.

Pedro Sánchez no sólo quiere que todos los ministros -salvo la de Economía, Nadia Calvino, que declinó la propuesta- formen parte de las candidaturas provinciales, también está decidido dar cabida a los miembros de su ejecutiva y eso ha generado problemas en, al menos, Palencia, León, Zaragoza, Teruel y cuatro provincias andaluzas, Sevilla, Cádiz, Córdoba y Almería, donde la militancia primero y los comités provinciales después han hecho otras apuestas.

La cuestión es especialmente relevante en lo que respecta a Andalucía y el conflicto más simbólico se da en Sevilla. La dirección andaluza accedió a que la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, sea número uno a pesar de no ser la más votada en las asambleas (quedó en décimo lugar), pero ni aceptó eliminar a quien ha sido en esta legislatura uno de los hombres de Susana Díaz en el Congreso, Antonio Pradas, ni dejó hueco para Francisco Salazar, 'sanchista' con despacho en la Moncloa (sin aval de las bases), ni accedió a que el delegado del Gobierno, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, vaya por encima del cuarto puesto, (en la votación de los militantes quedó en el decimosegundo), en el que, por otro lado, tendría escaño asegurado.

El asunto ha vuelto a aflorar las tensiones entre Sánchez y Díaz, cuya continuidad Ferraz puso en duda tras los comicios del pasado 2 de diciembre. Ahora, la dirección del partido interpreta que lo ocurrido demuestra que la hasta hace poco todopoderosa líder regional está débil. «Se han llegado a acuerdos en cuatro provincias, podemos tener discrepancias en otras, pero es evidente que no ha habido una expresión de toda la federación en un sentido», advirtió este lunes Ábalos.

Frente a las críticas de quienes cuestionan que Sánchez esté dispuesto a alterar la decisión de la militancia, después de haber llegado al poder como el defensor de las bases, el secretario de Organización argumentó que en el 39 Congreso se debatió sobre el procedimiento y se acordó que, como siempre, la Comisión federal de listas y el Comité Federal (en los que Sánchez tiene mayoría) dijera la última palabra.

«El único planteamiento es que la acción de gobierno, que es la que se va a someter al veredicto del electorado, que plasmada en las candidaturas -dijo en alusión a la inclusión de los ministros en las listas- y que la dirección política tenga presencia en el grupo parlamentario socialista». «Es lo que hacen todas las direcciones territoriales y del ámbito que sea», remachó.

What do you think?

0 points
Upvote Downvote

Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Loading…

0

Comments

0 comments

Rescatado en Cuenca un camionero al borde de un precipicio de 45 metros

Casado retoma 15 años después del 11-M la reclamación de que se sepa «toda la verdad»